23 de octubre de 2007

Videoclip de Luis Ramiro

Luis Ramiro, el genio de la canción de autor, el que ha sido "Top fnac" varias semanas por un disco brutal llamado "Castigado en el Cielo", ya tiene su videoclip en youtube. Se trata del single del disco, "K.O. Boy".

Aquí lo tenéis:



Por cierto, yo salgo entre 1 min 03 seg - 1 min 06 seg, y en 1 min 58 seg (salgo de negro con una camiseta de "El niño", sentado, con la guitarra, y haciendo que bajo unas escaleras).

Espero que os guste!!!

27 de septiembre de 2007

Mi aventura de hoy



Os transcribo el mail que he escrito hoy a una editorial y más abajo la respuesta que me han dado. No tengo personalidad litigante. Sólo ha sido mi aventura de hoy.


-----Mensaje original-----
De: Andres Lewin
Enviado el: lunes, 24 de septiembre de 2007 13:27
Para: "Biblioteca Nueva"
Asunto: Libro "Las Grandes Compulsiones" de Mauro Torres


Estimados señores,

Me dirijo a ustedes respetuosamente para exigir una explicación.

En una librería especializada en Psicología, he encontrado "Las Grandes Compulsiones, Prevención y Tratamiento", de Mauro Torres, cuya primera edición es de 2007. En sus páginas me he encontrado con lo siguiente:

1) La consideración de la homosexualidad como una compulsión.

2) Un tono marcadamente homófobo e insultante en referencia a este
tema.


En cuanto al punto uno, es importante recordar que la APA retiró la homosexualidad del DSM en 1973, y esta circunstancia resta todo valor académico y divulgativo al libro. La APA, además, recalcó que se había cometido un error, causado por un sesgo metodológico (considerar sólo población clínica), e hizo hincapié en que los profesionales hicieran un esfuerzo para desestigmatizar a los homosexuales. Lo honesto hubiera sido que en el texto que nos ocupa, se hubieran recordado estas circunstancias antes de emitir una opinión legítimamente contraria al DSM.

El segundo punto es más grave, puesto que estamos a día de hoy en un Estado que penaliza el insulto a los colectivos minoritarios, en base a la Constitución. Lo que he leído no se trata solamente de un ejercicio legítimo de libertad de expresión, sino de un insulto deliberado que excede las intenciones científicas del texto, con palabras como “invertidos”, “antinaturales”, etc., donde además se mete en el mismo saco a los homosexuales y a Hitler. Si bien estas afirmaciones son legítimas en un libro de opinión o en un humorista, no lo son en un manual pretendidamente científico. Le emplazo a que lea el capítulo sobre la homosexualidad de dicho libro, pero como resumen le transcribo sólo un pequeño ejemplo:

"¡Un gen mutado no natural para una alteración sexual antinatural!"


No hace falta tener muchas luces para comprender que detrás de esa frase hay desprecio, falta de respeto, insulto, y quizás delito.

Como profesional de la Psicología, tengo constancia del prestigio de su editorial. Por eso he lamentado especialmente este hecho, ya que me desanima a leer y recomendar sus libros, que hasta hoy tenía como referencia.


Existen asociaciones de defensa de los derechos de los homosexuales, como la COGAM y la FLGTB, de reconocimiento nacional y peso político, que estarán dispuestos a emprender las acciones que están en sus manos para impedir este tipo de situaciones. Si bien en el pasado no han logrado sentencias judiciales, sin duda han conseguido desprestigiar a instituciones, editoriales o cualquier otro organismo condescendiente con la vulneración de nuestros derechos constitucionales.


Quedo a la espera de su respuesta. Estaré profundamente agradecido de recibir una explicación.

Reciban un cordial saludo.

Andrés Lewin

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De: "Biblioteca Nueva"
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Para: "Andres Lewin"
Asunto: RE: Libro "Las Grandes Compulsiones" de Mauro Torres
Fecha: Mon, 24 Sep 2007 14:19:26 +0200


Estimado sr.Lewin:

Agradecemos mucho su escrito.Somos los primeros en lamentar que este libro esté en circulación.No compartimos sus tesis y desde luego hacemos sobre las mismas identicos juicios a los de usted.

Se trata de una edición que el autor ha hecho para sus amigos en Colombia.Por ello no pasó los correspondientes filtros por los que pasan todas nuestras publicaciones.Agradeceré su comprensión.Por nuestra parte tomamos todas las medidas para retirar del mercado los pocos ejemplares que se han distribuido.Le pedimos disculpas en nombre de este viejo sello editorial que tantos titulos de prestigio viene publicando desde hace mas de 100 años.


Cordialmente

Antonio Roche

Director

Niño primitivo



Hoy he visto un video en youtube y me he sentido identificado con el
protagonista:

http://www.youtube.com/watch?v=RnmBaWy4DJo

Si cuando leas esto ya no existe ese enlace, busca en youtube "niño telepredicador".

Cuando opinamos sobre temas de los que tenemos una visión parcial (es decir, cuando opinamos sobre casi cualquier cosa salvo que seamos catedráticos), y cuando repetimos inconscientemente opiniones vertidas en los medios de comunicación sesgados, y cuando asumimos sin crítica lo que nos han transmitido nuestros padres o los políticos que nos convienen, porque en algo hay que creer... en esos momentos somos muy parecidos a ese niño anulado. Un poco menos grotescos, pero igual de ignorantes. Está claro que a ese niño le han lavado el cerebro, y que el pobre no ha pensando en nada de lo que dice. Veinte o treinta años después no somos diferentes. Lo mejor... no opinar de nada... Nunca tenemos razón, y siempre tenemos razón. Opinar con vehemencia siempre es un insulto a la verdad, y un acto de grosería. He dicho.

8 de abril de 2007

Pequeña lección interactiva de historia



Paul Tibbets lanzó la bomba sobre Hiroshima a 9.60 km de altura. He captado en Google Earth la imagen de Hirosima a 9.50 km de altura (no he podido afinar más). Hiroshima está justo en las letras en japonés que veis en la imagen. Supongo que Paul Tibbets lo vió así antes de apretar el botón. Haced clic en la imagen para que ésta se agrande, después imaginad que pilotáis un B29, y apretad el botón sobre Hiroshima. Hacedlo tantas veces como lo necesités. Intentad poneros en la piel de Paul y sentid lo que él sintió. Os doy algunos datos para que lo consigáis: el coronel Tibbets bautizó al B29 que pilotaba con el nombre de su madre (“Enola Gay”), y a la bomba la llamó "Pequeño muchacho" (“Little boy”).

El 6 de agosto de 1945, el cielo de Hiroshima estaba radiante. A las 8.15 am el Enola Gay dejó caer la bomba atómica sobre el puente Aioi, centro geográfico de la ciudad. Sus habitantes, acostumbrados a ver pasar los B29 sin descargar sus bombas sobre ellos, se vieron sorprendidos por aquella gran explosión que en escasos segundos arrasó la ciudad en un radio de tres kilómetros.

Tibbets, como casi todos sus viejos compañeros de la fuerza aérea norteamericana, siempre dijo que no tenía ningún remordimiento por el ataque a Hiroshima, tanto que en 1976 participó en un vuelo "conmemorativo" que provocó mucho escándalo. A bordo de un viejo B-29 completamente restaurado, el piloto del "Enola Gay" simuló el lanzamiento de una bomba nuclear durante una manifestación aérea en Texas. Frente a 40.000 personas, apenas la falsa bomba tocó tierra, un grupo de expertos en explosivos creó un estallido en forma de hongo semejante al que devastó Hiroshima. La administración norteamericana respondió con disculpas a las protestas del gobierno japonés. Tibbets, en cambio, dijo no comprender "el motivo de todo ese escándalo".

El piloto, hoy un general nonagenario y retirado, sigue justificando el uso de la bomba atómica como única solución para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, convencido de que las bombas atómicas salvaron más vidas de las que costaron.

Sms de amor



Ayer te mandé un beso. Ha cruzado España a través de cultivos, varios bosques, una catedral, la casa de Ana, ha acortado por carretera, y te acaba de llegar.

20 de marzo de 2007

Biografía de Luis Ramiro


Quiero dejar constancia aquí de la maravillosa biografía de Luis Ramiro escrita por Jesús Sarabia.

Jesús Sarabia es también el responsable del diseño de su disco Castigado en el Cielo que veis a la izquierda de estas líneas.




ACERCA DE LUIS RAMIRO (NO AL ESPANTAJO)

Hola, buenos días. Estoy cansado. Luis Ramiro no es Andrés Lewin. No, no lo es. Ambos sobrevalorados seres se conocen, incluso cabría decir que tienen ciertos vínculos afectivos. Dado que tuve alguna vez la mala fortuna de cruzarme en el camino de estos atávicos y/o conductualmente aviesos ciudadanos, hoy comenzaré, con este escrito que ahora comienza, la serie de moralizantes e hiperestéticas biografías de estilo neoclásico que tratarán de mostrar a la mayor cantidad de gente posible el enorme fallo que tuvo nuestro gran creador al concebir la existencia de estos petulantes personajes. Ahora hablaré de Luis, esto es lo que haré en las líneas que siguen a esta breve y especialmente lenguaraz introducción, pues considero que esta es quizás la última oportunidad que se me brinda para hacer las cosas bien, y no mal.

Es normal que alguien, por ejemplo, que en este preciso instante, por la tarde, en un lugar cualquiera, en el que lee estas amables palabrotas, pueda quedarse estupefacto, que no tumefacto, al oler el olor a putrílago que desprende la desesperada enumeración de excelencias y, ¿por qué no?, miserias, que se adhieren como asquerosas acelgas en la espalda- metafóricamente hablando, claro-, de Luis, el magnate del linóleo.


PARTE PRIMERA

Luis nace, aproximadamente, un feliz día de octubre de 1970, a la edad de 13 años. En aquel preciso instante, un gigantesco asteroide pasaba demasiado cerca de nuestro planeta, advirtiéndonos de algo.

Su queridísima por mí madre, así como su ultrapreciado por mí, y superbienintencionado padre, el cual asistió al parto del asqueroso cantautor, quedaron estupefactos, que no tumefactos, al observar que el repugnante bebé nacía portando un cuchillo entre los dientes. La matrona sonreía, según el testimonio de su auxiliar, reflejado en el parte del parto, con una malévola sonrisa, más propia de una zorra de Satán, o de un cazador furtivo, que de una profesional de la medicina.

Debo hacer las cosas más o menos bien, pues se me encoge el corazón ante la posibilidad de hacerlo mal.

He explorado innumerables países a lo largo de mi larga existencia, pero no encontré ¡jamás! Criatura de Dios más demagógica y espinosa que Luis el cantautor.

Luis comenzó su caminar por esta grotesca vida que nos tocó vivir, con unos alicates, como dije antes; pronto comenzaría la debacle.

A mi juicio, su precoz afición a los negocios es un dato muy significativo acerca de su personalidad. Luis es esa clase de persona incapaz de pedir perdón al que lo necesita y de situar su mano sobre el hombro del desperado, ni siquiera prestará ¡nunca! apoyo logístico a un amigo que arruine sus nalgas pateando las calles de esta maltrecha ciudad con el fin de prestar algún servicio al fétido cantautor.

Luis hizo una fortuna con la industria del linóleo. Ten por seguro, amigo lector, que tus hijos, así como los míos, darán sus clases de educación física sobre el suelo fabricado por L.L.L. (Linóleos Luis Luis). Esto le otorga un poder que difícilmente podremos soportar.

Yo nací con él. Nuestras madres parían a la vez y en el mismo lugar. De hecho, apretaban la una contra la otra las plantas de sus pies. El salió unos segundos antes. Cuando conseguí sacar mi cuerpo del de mi madre, Luis me saludó y me dijo estas palabras que no olvidaré jamás: “Te voy a putear hasta que revientes”. Mi vida, entonces, es un infierno desde el comienzo, gracias al funesto personaje al que van dedicadas estas frases.

Se puede decir que Luis ha consagrado su vida a agobiarme, esta es su principal obsesión, y por tanto, también la mía.

Yo soy una persona débil, si bien de rasgos abruptos, aunque agradables.

Yo conseguí montar en moto algunas veces, he terminado un ciclo de grado superior, fui una pequeña leyenda del instituto durante mi especialmente breve adolescencia.

Pero, a pesar de todos estos inmensos logros, que me situarían en un lugar de honor dentro del sistema meritocrático, no consigo sentirme bien. Cuando cierro los ojos, prácticamente siempre aparece la imagen de su carnosa nariz, más amenazadora que la mirada inexpresiva y criminal de un varano, algo de lo que, por otra parte, también está dotado.

Edulcora cualquier velada con cualquier vulgar tonada. Nunca toca tralla, y a mí eso me ralla. ¡Dios!, lo que daría por aplastarle en una plaza gracias a la fuerza de mi vigoroso pecho.

Todo esto que dije antes, ¡y me refiero a todo!, pretendo que sea una advertencia para nuestras más jóvenes generaciones ¡Para tus hijos, lector! Para que sepan que nunca hubo hombre tan lobo para el hombre como Luis el magnate del linóleo.

Me obligan en este momento a decir que Luis Ramiro tiene un espacio cibernético donde cualquiera puede llenar su cabeza de imbécil información acerca de su persona: www.luisramiro.com También me obligan en este preciso instante, mediante muy sutiles métodos, a decir que Andrés Lewin recomienda visitarlo.

Jesús Sarabia

15 de marzo de 2007

Solucionar problemas


Yo estaba en un segundo piso de la calle Gran Vía, a la altura del Vips llegando a Plaza de España. Pero donde yo estaba, en lugar de pared había un gran ventanal que daba a la calle. Desde el ventanal yo veía mucha gente yendo y viniendo, porque era hora punta. De repente descubrí que en una mesa había un ratón de ordenador, y empecé a moverlo. El ventanal era de tal naturaleza, que no sólo era un cristal transparente, sino también una especie de pantalla de ordenador. Los movimientos que yo hacía con el ratón, se reflejaban en el puntero, que se movía en el ventanal-pantalla.

Al principio jugué a perseguir con el puntero a la gente que pasaba por la calle, y no sabía qué interés podía tener que la ventana fuera una pantalla de ordenador. Pero en cierto momento pulsé el botón derecho del ratón sobre una de las personas que pasaba, y para mi asombro, apareció alrededor de esa persona una especie de aura de color verde. Y no sólo eso, sino que en el ventanal-pantalla se abrió un desplegable con varias opciones. Una de las opciones del desplegable era "solucionar problemas". Hice click en "solucionar problemas" sobre esa persona, y el aura verde tuvo una vibración intensa y desapareció elevándose. Había solucionado sus problemas.

En ese momento me di cuenta de que yo estaba en un sueño, porque aquello era demasiado excepcional como para suceder en al vida real. En estos casos, la ciencia no ha determinado si durante el sueño uno sabe que está soñando con la consciencia y la lucidez propias de la vigilia, o si el hecho de ser consciente de que uno está soñando sólo es parte del sueño, y se tiene una sensación ilusoria de consciencia y lucidez, que no son reales. Pero da igual cómo funcione el asunto, el caso es que yo me di cuenta de que estaba soñando, pero creía que a pesar de ser un sueño, la gente que estaba viendo pasar por la calle era gente que existía en el mundo real, que de alguna manera se había colado en mi sueño, y que yo podía solucionar sus problemas reales en ese momento. Sus problemas no existirían, a la mañana siguiente. Se trataba de una especie de oportunidad única que me había sido concedida sólo durante el tiempo que estuviera soñando. Así que me puse manos a la obra, deseando qu! e no sonara el despertador.

Durante el sueño, me convertí en un ser super-humanitario, e intenté solucionar los problemas de la mayor cantidad de personas posibles. Empecé a perseguir a la gente con el ratón, después botón derecho, aura verde y desplegable, "solucionar problemas", vibración y elevación del aura y a por otra persona. Había un detalle interesante: si las personas andaban demasiado deprisa no se les ponía el aura verde al hacer click sobre ellos, y yo no podía ayudarles. Estaba obsesionado por captar a los extranjeros, pero éstos andaban muy deprisa, y no conseguí coger a ninguno. Sin embargo, me era fácil captar a parejitas que andaban despreocupadas y cogidas de la mano, y a señoras mayores con abrigos de piel que andaban despacio (a las que, en la vida real, siempre les recuerdo que llevan un animal muerto encima). En principio aquella situación me pareció muy injusta, pero después recordé que yo alguna vez paseé por Gran Vía cogido de la mano con alguien, y que a pesar de eso yo tenía! problemas que solucionar. Y recordé que alguna vez mi madre llevó un abrigo de bisón, y que ella tenía problemas que solucionar. Así que seguí adelante.