
Hoy he visto un video en youtube y me he sentido identificado con el
protagonista:
http://www.youtube.com/watch?v=RnmBaWy4DJo
Si cuando leas esto ya no existe ese enlace, busca en youtube "niño telepredicador".
Cuando opinamos sobre temas de los que tenemos una visión parcial (es decir, cuando opinamos sobre casi cualquier cosa salvo que seamos catedráticos), y cuando repetimos inconscientemente opiniones vertidas en los medios de comunicación sesgados, y cuando asumimos sin crítica lo que nos han transmitido nuestros padres o los políticos que nos convienen, porque en algo hay que creer... en esos momentos somos muy parecidos a ese niño anulado. Un poco menos grotescos, pero igual de ignorantes. Está claro que a ese niño le han lavado el cerebro, y que el pobre no ha pensando en nada de lo que dice. Veinte o treinta años después no somos diferentes. Lo mejor... no opinar de nada... Nunca tenemos razón, y siempre tenemos razón. Opinar con vehemencia siempre es un insulto a la verdad, y un acto de grosería. He dicho.
27 de septiembre de 2007
Niño primitivo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada